El residente es siempre el eje central de nuestra organización y de las actuaciones de nuestros profesionales.

Nuestro modelo de atención profesionalizada busca mejorar la calidad de vida de las personas que precisan cuidados, dando la máxima importancia al ejercicio de su autonomía y a su bienestar.  

Apostamos por una atención centrada en la persona, esto implica un serie de principios y consideraciones, que son:

- Todas las personas tenemos dignidad: la dignidad  implica que toda persona por el hecho de ser humana, es valiosa, es un fin en sí misma y no puede ser tratada como un medio.

- Cada persona es única: cada persona tiene su propio proyecto vital.

- La biografía es la razón esencial de nuestra singularidad: ésta se convierte en el referente del plan de atención y vida.

- Las personas tenemos derecho a controlar nuestra propia vida.

- Las personas con grave afectación cognitiva también tienen derecho a ejercer su autonomía; la autonomía no es una capacidad única y fija sino que depende de la situación y de los apoyos de la persona que tenga.

- Todas las personas tenemos fortalezas y capacidades: la mirada profesional no ha de tener en cuenta sólo los déficits y limitaciones.

- El ambiente físico influye en nuestro bienestar y comportamiento.

- La actividad cotidiana tiene una gran importancia en el bienestar de las personas.

- Las personas somos independientes.

- Las personas somos multidimensionales sujetos a cambios.

La atención centrada en la persona plantea una forma de relación determinada con las personas, basada en su empoderamiento desde una atención profesionalizada.

 

Nuestro modelo de atención destaca por sus beneficios:

Para las personas Mayores

 - Mejoramos su calidad de vida al trabajar sus gustos y fortalezas.

 - Los residentes se sienten más satisfechos con la atención recibida.

 - Existe una mayor implicación en su plan de atención.

Para las familias

 - Facilita y anima la presencia y colaboración familiar en los cuidados.

 - Aumenta la confianza de las familias hacia el centro y los profesionales, lo que mejora la relación y se previenen malentendidos.

 - Mayor satisfacción.

Para los profesionales

 - Dignifica y cualifica su labor asistencial. Motiva, genera ilusión y fortalece la autoestima profesional.

 - Favorece procesos de mejora e innovación.

 - Visibiliza, refuerza y pone en valor las actitudes profesionales correctas y las buenas prácticas.

 - La responsabilidad se comparte, los logros son de todos y los posibles fallos no son sólo de los profesionales.

 - Crea espacios de comunicación y cooperación con las personas usuarias, las familias y con el resto de profesionales, facilitando las relaciones y el buen clima laboral.

 - Genera reflexión y cambios positivos de actitud hacia las personas usuarias y sus familias.

Para la organización

 - Mejoramos la calidad de la atención

 - Facilita la toma de decisiones compartidas

 - Reduce el burn out y el absentismo laboral

 - Facilita la participación, el intercambio y el trabajo en equipo.

 - Facilita organizaciones más cordiales y más abiertas a los cambios.

 - Ofrece un modelo referente de atención, evitando las praxis inadecuadas y previniendo el maltrato.

 - Reduce los conflictos con las personas y las familias.

 - Facilita la coordinación de los recursos comunitarios.

 - Mejora el clima laboral