La figura del terapeuta ocupacional se implanta en las residencias de ancianos en España entre mediados y finales de los años 70.
Desde entonces, las acciones de terapia ocupacional se han utilizado en estos centros con el fin de mejorar la calidad de vida de las personas mayores, y de intentar conseguir que alcancen un alto grado de independencia al mismo tiempo que aumentan su bienestar, su autoestima y la satisfacción personal.
Otra de las acciones positivas de estas terapias es la prevención de la incapacidad, ello se logra a través de la mejora del tono físico de los residentes, hecho que evita, por ejemplo, las caídas que tan problemáticas resultan a estas edades.
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